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martes, 25 de noviembre de 2014

SOY DEL RAYO

Siempre se ha dicho que uno puede cambiar de muchas cosas...de mujer, de familia, de amigos, de religión...hasta de sexo...pero de equipo de fútbol es imposible cambiar. Pienso que es cierto, a estas alturas me es imposible cambiar de equipo de fútbol a pesar de las muchas tropelías que el mío me ha hecho padecer, pero esto no significa que uno adopte como suyos los colores de otros equipos con los que simpatiza.
El Rayo siempre me ha sido un club simpático, puede que por el hecho de ser de un barrio obrero, puede que por coincidir en colores con los de mi Hospi, puede que...el caso es que después de lo vivido esta semana en Vallecas con el infame desahucio de la octogenaria  Carmen y la mezquina y nauseabunda actitud de las autoridades competentes, lo que ha hecho la plantilla del Rayo Vallecano con su entrenador, Paco Jémez, al frente ha sido de las cosas mas hermosas que nos ha brindado el mundo del fútbol.
La solidaridad de un club de barrio, por mucha Liga de Fútbol Profesional que haya, con una convecina suya, demuestra que, precisamente aquí, en los barrios obreros, es el único lugar en que reside realmente algo de dignidad.
El Rayo Vallecano, Vallecas, ha demostrado al mundo que la clase, no viene dada por el pedigrí ni por la cuna, viene dada por la dignidad y el orgullo, el trabajo y el esfuerzo.
Hoy, cualquier jugador del Rayo puede mantener la mirada y la cabeza muy alta, delante de las grandes figuras de la Liga, las verdaderas estrellas son ellos, el honor debe ser para ellos, para quienes, sabedores de lo privilegiado de su profesión, no dudan en ayudar a una persona de su barrio, maltratada por un sistema que viola todos los derechos de aquellos a los que excluye.
Sirva también la acción del Rayo para reivindicar el sentido de barrio obrero, de clase obrera. Una clase, maltratada y ultrajada no solo por la derecha, también por la izquierda, su supuesta aliada, que no dudó en acudir a los obreros hasta alcanzar sus fines para luego despreciarlos y olvidarlos.
La dignidad, el orgullo, el honor, la palabra, son términos que llegados al poder, sean las pérfidas derechas o las traidoras izquierdas, se olvidan...mas también muchos que pertenecen a la clase obrera pretenden fingir que este no es su lugar en el escalafón social, y se apuntan a ese aborto social estereotipado que se llama clase media. Engendro creado en los tiempos del tardo franquismo, con el fin, precisamente de neutralizar el poder, real, de la clase obrera.
Y es este sentimiento de clase lo que algunos temen. Y lo temen los que saben que si la clase obrera se une, sus sistemas, sus negocios, sus patrañas...serán destruidos.
Vivir en Vallecas, sus gentes, no deja de ser lo mismo que Hospitalet, que en Cornella, que en Leganés, que en Santa Coloma...que llegue esa unión es lo que temen...y lo que quieren evitar.
Pero retomemos el tema de inicio...y desde aquí proclamo que el Rayo Vallecano esta ya en la terna de clubs de mi corazón.



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